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Llegó el juego final
El próximo viernes en Caguas, los "Pescadores del
Plata" se tirararán al terreno de juego para coquetear una vez mas con la
historia. Con la serie empatada a tres victorias por bando, no habrá mañana
para ninguno de los dos equipos. El camino recorrido ha sido agotador, pero ni
por un instante se ha perdido la perspectiva del objetivo mayor: el campeonato
de la sección.
Cuando comenzó la temporada, allá
para febrero, los llamados expertos no pintaban nada positivo para los
Pescadores. Se mecionaba con insistencia la pérdida irreparable de Guarionex y
la debilidad en el cuerpo de lanzadores como las posibles causas para un fracaso
estrepitoso de la tropa comerieña. Pero no contaban con la astucia del Jefe. (A
este le debo unas lineas, pero lo dejo para luego). A la soltá, dos derrotas
consecutivas, auguraban, en la mente de algunos faltos de fé, una posible
eliminación. Que va, poco a poco fuimos engranando y llegamos primeros, jugando
un béisbol de altura. Después despachamos a los Polluelos en cuatro partidos
para llegar a la serie de campeonato frente a los Bravos.
Ahora, les cuento parte de la
historia. En el 2002, los Pescadores estuvieron al frente 3-2 y los Bravos
vinieron de atras (alguien recuerda que ganabamos 9-2 y nos limpiaron 10-9,
gracias a Luis Sabino). La noche siguiente, estabamos en el choque decisivo al
frente 3-0 en la octava y nos ganaron 4-3. En el 2003, fueron los Bravos los
que pusieron la serie 3-2 a su favor, pero en un maratónico juego (celebrado en
Cayey) Comerío superó una ventaja de 7 carreras para dejar a los Bravos sobre el
terreno (2 HR para Luisito Rosario). Apenas unas horas mas tarde, un jovencito
llamado Ike Torres se enfrentó al veterano Sigfredo Rivera. Ambos
protagonizaron un duelo histórico que al final arrojó una victoria 1-0 para
Comerío.
Entonces fuimos a un séptimo partido
en parque neutral. Los Bravos entraron con ventaja de 5-4 en la novena y luego
de dos outs surgió el "monterazo" (Juan Carlos Montero). Y comenzó la
celebración.....
Ahora, en el quinto aniversario de
aquella gesta, se nos presenta una nueva oportunidad para recobrar el sitial que
merecemos. Que nadie se quede en su casa. Prefiero no tener audiencia en la
transmisión radial y que el pueblo que me vió nacer se desborde en el Solá
Morales.
Olvídense de quién será el lanzador
de Cidra, olvídense de Bam Bam, olvídense de Nicolás Yamil Ortiz, olvídense de
todo eso. El próximo viernes, la "magia del pescador" estará presente desde
temprano en el Nuevo País. Allí estaremos.
Lcdo. Orlando Maldonado |