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Carta a
los Fanáticos de los
Pescadores del Plata
Amigos y compueblanos :
Primeramente deseo agradecer
a todos aquellos que de una
forma u otra se interesaron
por mi salud durante y luego
del desafortunado incidente
en Caguas, mil gracias a
todos.
Tal vez esta sea la última
ocasión en que me dirija a
ustedes. Hoy desde un foro
distinto y no desde el
terreno como en tantas otras
ocasiones lo hice por los
pasados nueve años como
dirigente de nuestro equipo.
Deseo agradecer a mi
apoderado José A. Maldonado,
Julio (Tito) Berrios,
Julio(Yuyo) Berrios y demás
integrantes de la Junta de
Directores. También a
aquellos que integraron la
Junta en el pasado: Lynn
Rodríguez, Amalio Santos,
Miñín Alejandro, Chapa
Rodríguez, Quintín Rivera,
por su apoyo incondicional a
mi desempeño como dirigente.
A Juanci Fontánez, Orlando
Maldonado y Ramón Morales.
De igual manera a Josian
Santiago, Alcalde, por creer
en nuestro proyecto. A mi
familia, incondicional
fuente de inspiración.
Hermanos todos del alma,
consecuentes luchadores y
forjadores de un mejor
mañana y un mejor porvenir;
la aurora los cobija con el
resplandor más elocuente y
digno que pueda ostentar ser
humano alguno.
A los muchachos del equipo,
mis queridos hijos, y a mis
hermanos que compartimos la
dirección, gracias;
porque sin su compromiso con
nuestro Comerío no
hubiésemos llegado a donde
estamos hoy. La ausencia del
campeonato no significa que
no hayamos sido
triunfadores. Fuimos, somos
y seremos triunfadores,
porque los triunfos de la
vida no se valoran por quien
hizo
más carreras, se valoran por lo que somos, por nuestro comportamiento, por
el compromiso, por la
incipiente lucha para que
todos mejoremos; por el
anhelo de superación; y,
sobretodo, por saber
valorizar una amistad
verdadera que perdure por el
resto de nuestros días. Ese
es nuestro triunfo.
Siéntanse orgullosos de lo
que han hecho y proyéctense
al futuro con frente erguida
y con la inspiración eterna
y el coraje de aquel que se
fue, pero jamás nos
abandonó: Guario.
Agradezco profundamente a
quienes en todo momento me
brindaron su apoyo y que con
gran valentía se acercaron
en forma digna a ofrecer
recomendaciones y a hacerme
críticas constructivas. Esos
son los fanáticos que
necesita nuestro equipo.
Esas son las personas que
merecen mi mayor respeto y
admiración. Estos son los
que tienen que levantar con
gallardía la bandera del
triunfo. Los que no se
quitan, los que contra
viento y marea dicen
presente; los que la
adversidad los hace más
humanos y más fuertes; los
que encuentran en la
dificultad una excusa para
redoblar el esfuerzo y
levantarse. A ustedes que
entendieron los objetivos y
lo que adelantamos como
equipo; que entendieron que
adelantamos a nuestro pueblo
desde la perspectiva de un
equipo que sobrepasó las
líneas blancas, que
entendieron que fuimos
capaces de confeccionar un
equipo de trabajo que se
miró en el espejo del
compromiso, sin miramientos
desviados y con el mayor de
los respetos; que con su
apoyo levantan cada día la
insignia de nuestro cacique
Comerío y el orgullo de de
ser comerieños; a ustedes,
la mayoría, mi
abrazo más fecundo y de
genuino compromiso. A
ustedes el mañana les ofrece
la sonrisa más tierna y el
día más amigable. Gracias.
Aquellos que convivieron con
los adjetivos del insulto y
se arropan con la hipocresía
como acompañante, no le
hacen bien a nuestro equipo.
Llegar al parque y lanzar
inuendos sin pensar que
ofendían a nuestros
familiares, por el simple
hecho de creerse que, porque
alguna vez tocaron un bate y
una bola, eso les da derecho
a tener licencia para
ofender, no son personas
dignas de ocupar un asiento
del Carlos Bonet. Para
quienes sus ataques hacia mi
persona los hacía felices,
solamente les digo:
pobrecitos diablos que miran
en sus hermanos los enemigos
a destruir sin darse cuenta
que se están destruyendo
ellos mismos. A estos la
historia les tiene su lugar
reservado, su inconsecuencia
por la vida y el olvido
eterno de nuestra sociedad.
Hoy, el del
Caserío, el de La Plata, el
de Sabana se despide como
dirigente. Ya el próximo año
tendrán otra persona que los
guíe. Espero que quien
llegue sepa comprender
a mis muchachos y
los trate con el cariño y
respeto que ellos merecen.
De mi parte buscaré otros
derroteros donde haya otros
surcos capaces de recibir
semillas para poder seguir
cosechando;
pues
no me quito, un comerieño
nunca se quita.
Los quiere,
José J. Torres Rosario
15 de julio de 2008
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